La Ventana

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El ruido de la calle no me deja dormir, tendría que haber utilizado la habitación del fondo. Las voces agudas de los jóvenes llegan a través de la persiana entreabierta. Debe haber una fiesta. No. Están gritando en la vereda antes de irse a bailar. Alguien barre la calle, escucho barrer, escucho cuando raspa la pala contra el suelo para recoger. Pasan los autos. Tengo que cerrar la ventana. Hace demasiado calor, la brisa refresca el cuerpo transpirado. Mejor no cerrar la ventana. Ronda un mosquito. Podría levantar la mano y espantarlo. Me dejo estar, relajado sobre la cama caliente. El lado que da al colchón está caliente, el otro tiene transpiración fresca. Es la brisa que la enfría. Tengo que haberme dormido, pasé por un bache negro y profundo, voy a despertarme y cerrar la ventana. El cuerpo no responde. Tranquilo, ya me pasó esto, estoy dormido, estoy soñando, ya me voy a despertar. El cuerpo no responde, trato de gritar, no sé lo que grito, escucho una voz torpe, tiene que ser la mía, nadie viene a despertarme. Nadie podría despertarme, estoy solo en la casa. Tengo que tranquilizarme, ya me voy a despertar. Los ruidos y la brisa siguen entrando por la ventana. Siento la piel húmeda, logro mover el brazo. El brazo me toca la cara. Me voy a despertar. Abro los ojos. Tendría que haber abierto los ojos antes, ahora estoy despierto. El espejo del toilette refleja el cuerpo y atrás la ventana. Todo está bien. Tengo que aflojarme y dormir. La pala del que barre raspa y raspa contra el piso.  No escucho las voces. Se han ido. No pasan autos. Sólo el viento que sacude la palmera y el tipo que barre. Celia tiene la blusa desabotonada, con tamaños pechos debería usar corpiño. Siento deseo por sus pechos. No la puedo tocar, está cerca pero no la puedo tocar. Estoy soñando entonces. Celia se fue hace años.  Tengo que seguir soñando, tengo que recuperar a Celia. No pagué el seguro del auto. ¿Cómo puede ser? No lo pagué, estoy seguro que no. Pero si tengo débito automático. Estoy soñando. Me angustia no haber pagado el seguro. Siento que el corazón late fuerte. Tengo que despertarme. Tengo que cerrar la ventana. El cuerpo pesa. Se agita pero no me responde. ¿Estoy soñando? El corazón se acelera, siento la respiración. Voy a despertar. Estoy cansado, muy cansado, me caigo en un bache negro. No quiero dormir, no quiero dormir. Me tengo que haber dormido profundo, ahora sí, estoy despierto. Tengo los ojos abiertos. Levanto el brazo, trago saliva, tengo la boca seca,  me dormí con la boca abierta. Tuve una pesadilla.  Estoy cansado, cierro los ojos. Tengo que tratar de dormir. El ruido de la calle no me deja. Tendría que haber utilizado la habitación del fondo.

“La ventana” pertenece al libro El Otro Jardín. (Simurg, 2009)

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